RAAKSHASA

VER PARA........ VIAJAR

Coincidiendo con mi estancia por dos semanas en tierras ibéricas y tomando como referencia el punto 12 del post “Ya que me criticáis os voy a dar razones” de mi amigo Mutawakil (a continuación os escribo el link) voy a divagar un ratito, ya que ando en casa sin ganas de hacer gran cosa, de momento.
http://mashaallah.blogspot.es/1213714020/#com

 

Siempre que uno se va de viaje, al volver, se encuentra al grupúsculo de familiares, amigos, conocidos y desconocidos que, sin dudarlo, empiezan a preguntar sobre tus vivencias, tus historietas y tu parecer con respecto al país visitado. No me tomen a mal, pero algunas de esas personas realmente les importa un comino lo que les cuentes, de hecho estoy convencido de ello, ya que se les ve el plumero, a veces notas como una mirada de condescendencia, cuando por su interior aflora una sensación de envidia y/o crítica. Bien, esto a mí no me importa, ya que hay gente para todo, y yo, en mi caso, disfruto cuando me viene alguien que aprecio a contarme que si patatín o patatán de su viaje increíble por la polinesia sebastopolina; eso sí, lo de las fotos ya no lo llevo tan bien, porque últimamente, con esto de la tecnología digital, las memorias de gigas y demás polleces en vinagreta electrónica, la gente se vuelve a casa con miles y miles de fotos que evidentemente están deseosos por mostrar y que vienen bien en ocasiones para situar el contexto o remarcar alguna idea o lo que sea, pero coño, así como en el colegio nos enseñaron a resumir (¿?), por favor, si has de mutilar los ojos de tu colega, que sea con cuentagotas, pasa la aspiradora y absorbe unas cuantas, y después de haber absorbido unas cuantas, cojones, vuelve a pasar la aspiradora un par de veces más, que soy tu amigo, que yo no soy mucho de fotos, y encima tú no eres Henri Cartier Bresson...

En fin, que me voy por las ramas, en realidad lo que quería comentar es más sencillo que todo esto, llegas de tu viaje, y lo dicho, te juntas con fulanito y con menganita que dicen quieren saber de ti y de tu viaje, he ahí el dilema, que coño puedo contar, tengo que ser guay y contar lo místico, tengo que contar la mierda, o simplemente cuento las coñas, al final cada uno sabrá lo que dice, cómo lo dice y porqué lo dice, y después de 13 veces contando lo mismo, puuffff, en fin...; lo que si que está claro, y retomando el punto de partida, acuérdense de Mutawakil y su post, visualícenlo, punto número 12, que viene a decir “Porque me gusta vivir en una ciudad que me garantizaba un recuerdo de por vida cada vez que salía a la calle”, y es que hay en ciertos países donde, si tu estancia es medianamente larga, puedes ver muchas cosas con tan sólo poner un pie en la calle, casi tantas como las que remarca el pájaro de Al Farsi, prácticamente a diario. Y sinceramente es un buen aliciente para disfrutar del día a día en una ciudad que en otros muchos aspectos tiene poco que ofrecer. Es curiosa la cantidad de cosas absurdas que he visto a lo largo de mis 11 meses por Hyderabad y alrededores.

Desde tipos tumbados en la acera con los huevos al sol, a cocos tapando huecos en medio de una carretera muy concurrida (que raro esto en india), a un tipo intentando atropellarme, a vacas comiendo plástico en medio de montañas de basura, hasta una polla con sus huevos, cortada a ras en medio de la “via peatonal” por llamarla de alguna manera. Evidentemente podría estar escribiendo muchísimas más, porque en serio que por estas latitudes pasan cosas que rozan el surrealismo y que jamás he visto en mis 10 y unos cuantos tantos años más por tierras ibéricas, de hecho, ni siquiera en películas.

Fijense que lo único verdaderamente friki que he visto por países civilizados(aparte de muchas historietas que uno se busca haciendo el pájaro por las calles, pero en éstas es diferente porque involuntariamente te las buscas o te las vas encontrando, lo cual facilita la labor) ocurrió delante de mis ojos el otro día, a mi llegada a Mandril, quizá fuese el día 9, cuando tranquilamente iba en coche y vi en una carretera cualquiera tres palomas, una de ellas estaba espachurrada contra el asfalto, muerta, aunque intuyo que fue una motocicleta la que la mató, porque todavía tenía volumen, no era la típica pegatina con plumas adherida a la carretera; las otras dos pululaban alrededor de la difunta, una de ellas haciendo arrumacos en forma de 8 a la susodicha muerta, mientras se ponía sobre ella para practicarle el coito, mientras, la otra picoteaba a la necrófila en los ojos para espantarla, digo yo, hasta que lo conseguía, pero la primera no cejaba en su empeño y al rato volvía para beneficiarse de la aplastada. En fin, y he tenido que vivir muchos años por países civilizados para contar algo que realmente me ha sorprendido, cuando el primer día que bajé del avión en la India empezó el verdadero espectáculo del frikismo y del surrealismo...

Comentarios

qué grande lo de las palomas necrófilas

Eso te pasa porque no vives en el mundo de lo real...

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